De tu boca no oí ningún quejido, un ¡ay! perturbador del vuelo que sisea el aire en el escondido rincón del bosque mariolense. Llamas, humo, aviones y agua, mucha agua, tanta como para abastecer las hortalizas de la sequía que nos aborda en plena travesía y aplacar algo de miseria. ¡Cúanto relativismo hay en sentencias y pensamientos que transmiten los políticos disfrazados de buenos! Pero no a tí, Rebeca, entre pinos y sonrisas, de tí no he escuchado sentencia sobre el "cremat", aunque crea adivinar tus sucintos pensamientos. No los revelaría, ante la duda de ser verdaderos.
Y es que, Rebeca, tu formas parte del entramado paisajístico, es más, tienes más responsabilidad que el resto de ontinyentins porque tu respetado Jorge ha delegado ese servicio en tí. Tu eres la llama que brilla en el desierto, luz guiadora de seguidores futiles ansiosos por recibir tu pensar sobre los repetidos incendios. Si tu callas surgen otras voces que se creen representativas y pueden llegar a hurtar tus pensamientos e iniciativas, pero yo no los creo y muchos más tampoco se creen que Compromís pueda decir cosas serias cuando el fuego golpea sobre nuestros sensibles recuerdos.
Rebeca, habla y escribe sobre lo que nos preocupa, lo que es normal y se repite casi todos los dias. Sí, comprendo que te preocupe la opinión de los demás, que incluso llegue a cohibirte, pero que no te martirice porque de la comunicación surge lo esperado, a veces lo contrario, lo inesperado, pero en el compartir está el intercambio, el acuerdo, acopiar conocimiento, comprender, tolerar, y ¿qué es eso sino progresar?
Estoy seguro que si nos hablas, nos cuentas, nos escribes, ninguna mariposa verá perturbado su transcurrir en cualquier ecosistema del planeta.
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domingo, 15 de julio de 2012
sábado, 2 de octubre de 2010
Ecologistas y políticos en el incendio de Ontinyent
Más de mil hectáreas de matorral mediterráneo quemadas en el Parque Natural de Ontinyent Serra l'Ombria-Pou Clar.Ya preparan los agujeros; con los pies bien calzados y azadas se aprestan los ecologistas a cavar las tumbas donde reposará la montaña, convertida en cenizas antes de su putrefacción.
Llevan en brazos cuerpos amortajados en plásticos anunciándonos que son plantas cultivadas que darán la nueva vida al monte calcinado y nos aseguran que la naturaleza son ellos, los ecologistas.
Del Monte de Piedad usurpan fondos comunes en forma de obra social, del poder del ayuntamiento succionan presupuestos para sus dudosos fines, de las personas socavan su natural benevolencia. Si desastrosos son los incendios no menos lo son las intervenciones que intentan suplantar la acción natural con criterios racionales sin fundamento demostrado.
El bosque mediterráneo lleva su natural proceso de regeneración hasta ahora no suplantado eficazmente por el hombre. El bosque mediterráneo no es un parque, su comportamiento depende de las condiciones climáticas del entorno que tampoco dependen del comportamiento de las personas. El bosque no se riega porque los costes son absolutamente inviables. Las condiciones microclimáticas de cualquier centímetro cuadrado dependen de los sucesivos mantos vegetales que crezcan naturalmente.
La mortaja del monte es toda una burocracia de impedimentos y prohibiciones. Sólo la naturaleza y el sentido común entre las personas puede ayudar a su regeneración.
Los asfálticos ecologistas deberían retirarse a sus cuarteles de invierno anteriores a la caída del Muro hace ya veinte años y dejar a la cooperación espontánea de todos los individuos la solución de este problema que nos afecta a todos y no sólo a ellos.
La Ley de Montes vigente en la Comunidad Valenciana desde 1993 es una mecha encendida. La declaración de Parque Natural de la Serra l'Ombria-Pou Clar sólo constata que la voluntad de unos políticos no puede suplantar la inercia de la naturaleza. El bosque mediterráneo no requiere intervenciones públicas. Las decisiones de políticos nos han traido desastres naturales. Es hora de que miren a quienes verdaderamente puedan responsabilizarse de su conservación.
jueves, 16 de septiembre de 2010
El caso Vicent Vila
Para ganar la voluntad del pueblo que gobiernas [..] has de hacer dos cosas: la una, ser bién criado con todos ...
(Carta de D. Quijote a Sancho Panza, gobernador de la ínsula Barataria)La naturaleza del hombre abarca todo lo que concierne a su comportamiento pasado y presente, al planteamiento ético de sus actos y a la resolución de los mismos, a la búsqueda del bién, del bienestar, de la belleza. Se dice entonces que esta persona actúa naturalmente, formalmente, con sentido común, de acuerdo con la lógica.
Políticos, representantes religiosos, presidentes de asociaciones, en general individuos que tienen responsabilidades sobre grupos deben destacar por su comportamiento exquisito.
Viene al caso este preámbulo por el incidente Vicent Vila y el incendio de más de 2000 Ha de nuestro parage público y privado ontinyentí. Él es el máximo responsable de la seguridad ciudadana -después de la alcaldesa- por el cargo que ésta le delegó. Como portador de un cargo público libre y voluntariamente aceptado debe respetarlo y actuar con la obediencia que la concejalía le impone, Vicent Vila se debe a su pueblo, sus ciudadanos, algunos han perdido parte de su propiedad y muchos han pasado situaciones de alto riesgo por defender sus propiedades, la de sus vecinos y la de la comunidad.
Con su pasividad ante el infortunio de todos los vecinos, en lugar de abandonar su lugar de descanso por 2-3 dias ha preferido su placer, su comodidad a la que en aquellos momentos ya no tenía ningún derecho. Se está ganando la desconfianza de todos sus vecinos, alguien al que no se puede acudir solicitando ayuda. Entonces, si parte de nuestra seguridad depende de él, si recelamos de Vila que es el responsable de nuestra protección pública, esta persona debe presentar su dimisión como concejal del Ayuntamiento de Ontinyent como única medida para conseguir su rehabilitación ante la sociedad ontinyentina. En caso contrario, vista la dejación de las funciones que la alcaldesa en su momento le confió, debe destituirlo ipso facto y apartar de nuestro ayuntamiento personas incapaces de asumir su responsabilidad. Si así no lo hiciere, la Sra. Insa será cómplice porque, además, en aquellos momentos complicados no quiso o no supo exigir que regresara para hacerse cargo de la única responsabilidad que todo el pueblo asumió en aquellos momentos: tomar conciencia de la gravedad del incendio.
La ocupación de mis negocios es tan grande que no tengo lugar para rascarme la cabeza ...(Carta de Sancho Panza a D. Quijote de la Mancha)
martes, 14 de septiembre de 2010
Políticos desmemoriados y ausentes
La tauromaquia ha llenado de riqueza el léxico español enriqueciéndolo en expresividad. El término "a toro pasao" se utiliza a diario para desacreditar al que critica o presume después de acontecido el hecho comentado.
Los comentarios y críticas "a toro pasao" trás el incendio del día 6 a penas sobresalen del estupor y rabia que ha cundido entre la población impotente ante la catástrofe. Porque no otra cosa es el incendio, una catástrofe para nuestro paisaje, tantas veces repetido cuantas más dificil es recuperarlo.
Pero ahí estan los "políticos" para dar la nota: unos por exceso -Jorge Rodríguez en Ontinyent, el secre del PSOE valenciano Alarte- otros por defecto como el concejal de seguridad Vicent Vila.
Los primeros haciendo alarde de las deficiencias en la prevención y extinción, aprovechando que el incendio pasaba por su finca y "a toro pasao" para conseguir rédito electoral, están en su derecho, pero olvidando quién gobernaba en aquél de 1994, o en los de Cataluña de los 2-4 años últimos, o Castilla La Mancha de hace 5 años sino otros de su mismo partido. Pierden el respeto a la parroquia y sólo hablan para sus feligreses. Y todos olvidan (nacionalistas, comunistas, verdes y populares) que la gestión de los montes por las instituciones del Estado hasta ahora es absolutamente ineficaz, inefectivo e ineficiente, es decir, ni sirve ni produce los efectos esperados y encima es carísimo.
El caso Vicent Vila es punto y aparte, porque después del episodio incendiario, él sigue y nadie pide su dimisión. Todo vecino que se precie le duelen los efectos de la catástrofe porque entre nosotros existe una cualidad de hermandad que se refuerza con la desgracia. Y el concejal de seguridad, muñidor de nuestra protección ante situaciones de grave riesgo, siestea en las playas de Almería cual fauno que fuese a habitarlas. De haber estado aquí pudo ser pasto de las llamas y haber emigrado como hizo multitud de animales desorientados los vivos o extintos hacia la eternidad los desaparecidos. "Estuve en contacto telefónico con la alcaldesa" decía el descarado. La alcaldesa como única responsable debe cesarlo inmediatamente.
Esa casta política desmemoriada e interesada en lo suyo deben echar un vistazo al panorama que les rodea y descubran quien cuida la propiedad mejor que su dueño.
Los comentarios y críticas "a toro pasao" trás el incendio del día 6 a penas sobresalen del estupor y rabia que ha cundido entre la población impotente ante la catástrofe. Porque no otra cosa es el incendio, una catástrofe para nuestro paisaje, tantas veces repetido cuantas más dificil es recuperarlo.
Pero ahí estan los "políticos" para dar la nota: unos por exceso -Jorge Rodríguez en Ontinyent, el secre del PSOE valenciano Alarte- otros por defecto como el concejal de seguridad Vicent Vila.
Los primeros haciendo alarde de las deficiencias en la prevención y extinción, aprovechando que el incendio pasaba por su finca y "a toro pasao" para conseguir rédito electoral, están en su derecho, pero olvidando quién gobernaba en aquél de 1994, o en los de Cataluña de los 2-4 años últimos, o Castilla La Mancha de hace 5 años sino otros de su mismo partido. Pierden el respeto a la parroquia y sólo hablan para sus feligreses. Y todos olvidan (nacionalistas, comunistas, verdes y populares) que la gestión de los montes por las instituciones del Estado hasta ahora es absolutamente ineficaz, inefectivo e ineficiente, es decir, ni sirve ni produce los efectos esperados y encima es carísimo.
El caso Vicent Vila es punto y aparte, porque después del episodio incendiario, él sigue y nadie pide su dimisión. Todo vecino que se precie le duelen los efectos de la catástrofe porque entre nosotros existe una cualidad de hermandad que se refuerza con la desgracia. Y el concejal de seguridad, muñidor de nuestra protección ante situaciones de grave riesgo, siestea en las playas de Almería cual fauno que fuese a habitarlas. De haber estado aquí pudo ser pasto de las llamas y haber emigrado como hizo multitud de animales desorientados los vivos o extintos hacia la eternidad los desaparecidos. "Estuve en contacto telefónico con la alcaldesa" decía el descarado. La alcaldesa como única responsable debe cesarlo inmediatamente.
Esa casta política desmemoriada e interesada en lo suyo deben echar un vistazo al panorama que les rodea y descubran quien cuida la propiedad mejor que su dueño.
domingo, 4 de julio de 2010
Memoria del incendio de 1994
Aquél incendio ha quedado en la memoria de cuantos vivimos y sufrimos los peligros que acecharon propiedades, enfermedades e ilusiones.El dia 4 de Julio de 1994 hacía viento del oeste. Se posó en nuestra tierra unos dias antes, soplando con fuerza y dando al ambiente humedades por bajo del 10%.
Eran las primeras horas de la tarde cuando una columna de humo despertó el fatalismo en las gentes de poniente, allende los Alhorines, desde Santa Elena hacia Dña. Cristina y desde Galindo hasta El Port y Alianda.
Comenzó el fuego en los aledaños del Cabezo de Tirirán y San Enrique y se extendió rápidamente allá donde el viento hallaba vegetación y pólvora. Encontró la llama buenas chimeneas para tomar fuerza en las cárcavas azules y abismos que descienden desde los Cabezos en forma de barrancos que recogen alumbramientos y pequeños acuíferos del tap que conforman el principal afluente del Clariano: el barranc del Golgorrobio más conocido como barranc de Morera.
Un frente pasó a Gamellons por el Pla de Simes, les Llomes del Cheperud, La Dueña y por el término de Bocairent y Benejama se adentró en la Sierra Mariola.
Las sierras de levante y poniente de la parte alta de la Vall fueron arrasadas, pasando el fuego a los términos de Vallada y Aielo.
Desapareció la asociación vegetal genuina de esta tierra, el llamado bosque Mediterráneo constituido por pinos y carrascas. Se extinguieron pequeñas asociaciones microclimáticas de zonas umbrías y profundas de montes y barrancos constituida por especies vegetales del bosque caducifolio, incluso fueron afectados cultivares lindantes con barrancos y próximos a los pinares de las faldas de la montaña.
Aquél incendio ha quedado en la memoria de cuantos vivimos y sufrimos los peligros que acecharon propiedades, enfermedades e ilusiones.
Se consumió más de 10.000 Ha de bosque Mediterráneo, se incendiaron casas y cultivos, propiedades de particulares éstas, bienes de la comunidad aquéllas. La resignación provocada porque había que limpiar y comenzar de nuevo -una vez más- aplacó la rabia causada por la indiferencia con que las instituciones próximas, Ayuntamiento y Generalitat, se mostraron ante los legítimos derechos de los ciudadanos afectados por la catástrofe. Una ayuda en forma de limosna desde la Generalitat fué la línea que separó por una parte la dignidad de las personas de la ignominia de nuestros administradores, el recato del desposeido al descaro de la opulencia.
Las peticiones de declaración de zona catastrófica para poder cobrar lo que correspondía por los bienes asegurados fueron papel incómodo para el político encargado de gestionar la demanda. Los malparados por el desastre fueron como bufones burlados y abofeteados por tiránicos ediles insensibles al mal ajeno.
Dieciseis años han pasado, pero el incendio del 94 perdura en el recuerdo por su dimensión , y también por la escasez con que nuestro Ayuntamiento gestionó la crisis.
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