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viernes, 11 de junio de 2010

Cirujanos

GUARDARÉ silencio sobre lo que, en mi consulta o fuera de ella, vea u oiga, que se refiera a la vida de los hombres y que no deba ser divulgado. Mantendré en secreto todo lo que pudiera ser vergonzoso si lo supiera la gente.
SI FUERA FIEL a este juramento y no lo violara, que se me conceda gozar de mi vida y de mi arte, y ser honrado para siempre entre los hombres. Si lo quebrantara y jurara en falso, que me suceda lo contrario.
El Juaramento Hipocrático constituye para el médico la norma básica de su comportamiento ante el paciente y ante la sociedad. Es la base moral de su comportamiento profesional y garantía para los que se acercan a él solicitando ayuda.
Con más de 2500 años de ejercicio, el Juramento Hipocrático es un derecho anterior al derecho, inscrito en la naturaleza del médico, inseparable cuando piensa o actúa ante el enfermo y su enfermedad, es parte de su código genético. De esa manera se han ido ganando la estima que hoy se les valora, no como objeto de deseo o de comercio, sino de respeto, como valor que no tiene precio.
Enamorado de Ontinyent, hace 30 años decidió trabajar en el servicio de cirugía del Chalet de Les Boles y dedicarse exclusivamente a este pueblo, a consolidar una especialidad en precario en aquél momento. Quién conozca y haya tratado al Dr. Antonio Carbonell Tatay sabrá de su bonhomía, su dedicación y respeto.
El encabezamiento de este post recoge los dos últimos párrafos del Juramento Hipocrático. Todos nos sentimos obligados a obedecer sus sentencias, más el Dr Carbonell por el momento que se encuentra. Como médico de la Seguridad Social está sometido a ella. En realidad todos estamos sometidos a ella puesto que no podemos elegir otra sanidad. Se nos priva de un derecho natural, el de la libertad de elección, en lugar de que el Estado promocione  cualquier agente sanitario o empresa privada que compitiera en el terreno sanitario junto con la sanidad pública. Ante el monopolio sanitario, al médico se le priva de la posibilidad de promocionarse en otros puestos de otras empresas, el Estado se apropia de ese derecho y se constituye en fundamento de todos los derechos.
Espero y deseo que tanto el Dr. Carbonell como el Dr. Casp salgan indenmes de este proceso, porque se entiende mal o no se entiende que estando 30 años en el puesto de cirujanos dedicados exclusivalente al servicio puedan ser maltratados por el monopolio sanitario que se ejerce en España desde que se creó en tiempos del General Franco.