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jueves, 3 de febrero de 2011

Ayuntamiento del PP contra la empresa privada


Se quejan los ediles del PP, con razón, de la incompetecia de ZP en materia económica, pero la viga en ojo propio no les deja ver su ineptitud.
Sí, es cierto que el estado del bienestar hace cómodas a las personas, casi todos los incentivos nos llegan de papá estado, a los empresarios les entra el ayuno de proyectos de mercado y los trabajadores se convierten en adocenados burgueses asalariados con baja productividad.
La huella de esta profunda crisis económica, tambien de valores, avanza en forma de quiebras empresariales y de paro, mucho paro. Al mismo tiempo, las familias y la empresa privada han aumentado el nivel de sus ahorros cuando lo permite sus economías.
Pero no sucede lo mismo con las instituciones públicas, muy endeudadas. Nuestro ayuntamiento no es una excepción como es sabido, y se empeña en abrir empresas para hacer competencia, desleal por supuesto, a las que ya existen en Ontinyent. Se trata de una "ludoteca" o guardería infantil construida con los impuestos de las guarderías que dan sus servicios en Ontinyent. Yo la llamaría competencia criminal pues se nutre de los ingresos que el estado obtiene de las guarderias privadas con la amenaza de represariarlas si no pagan los impuestos, quedando así amenazada sus actividad por la competencia directa del ayuntamiento.
Con esta ludoteca pública el ayuntamiento consigue 2 piezas de un tiro: aumenta el gasto público y la deuda de los ontinyentins y hace peligrar los ingresos por guarderias.
Se quejan los ediles del PP, con razón, de la incompetecia de ZP en materia económica, pero la viga en ojo propio no les deja ver su ineptitud.

jueves, 27 de enero de 2011

Agresión a los derechos individuales de propiedad


Los políticos, locales incluidos, deben ponerse a nuestro lado, no para protegernos -paternalismo-, sino para defender nuestra propiedad de incursiones, que aunque legales son dictatoriales e injustas.
Jorge Rodríguez, lider de la oposición (PSOE) del ayuntamiento de Ontinyent, quiere que Miguel Alonso, Exconcejal de comercio (PP) presida una comisión para dar salida al lío que la ley antitabaco ha provocado en la hostelería. La razón única que arguye Rodríguez es que Alonso es el que mejor conoce la ordenanza de terrazas para bares y restaurantes de la ciudad. Aquí la noticia.
No es normal la propuesta de Rodríguez pues implícitamente reconoce que nadie de su partido está mejor situado que Alonso en el tema de las terrazas. En una de sus escasas inclusiones ante los medios, Alonso presentó la actual ordenanza hace unos dos años. Con despótica arrogancia imprimió esta frase en el frontispicio de su incursión política: "no permitiré que los comercios habran al público el día de la Inmaculada Concepción".
Ley antitabaco y prohibir que los comercios trabajen el día de la Purísima nos convierten en criaturas a merced de estímulos externos, cuyas decisiones pueden ser manejadas por los gobernantes por medio de amenazas de fuerza o de ofrecimiento de recompensas. El tandem Alonso y Rodríguez olvidan que somos seres autónomos portadores de los valores que hemos creado y dotados de una voluntad libre, nada hay peor que nos traten como si fuéramos el medio útil para conseguir sus fines políticos y sociales. No se dan cuenta que el marco donde actúa la ley antitabaco y la ordenanza de terrazas es el de la incursión en la propiedad privada, donde se desarrolla y engrandece la libertad individual, esa propiedad que nunca debiera ser quebrantada por la ley, antes bién protejida.
El bar como el comercio pertenecen a la esfera de lo privado donde sólo sus dueños tienen derecho a elegir a su clientela y establecer los horarios que ellos quieran. Los políticos, locales incluidos, deben ponerse a nuestro lado, no para protegernos -paternalismo-, sino para defender nuestra propiedad de incursiones, que aunque legales son dictatoriales e injustas.