Mostrando entradas con la etiqueta Asociaciones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Asociaciones. Mostrar todas las entradas

domingo, 20 de marzo de 2011

Sin dinero no hay corrupción

con la incursión de la política en los barrios evolucionó la corrupción: con dinero del ayuntamiento se  subvencionaba a las asociaciones porque aportaban votos, como pago por los servicios prestados
Siempre he pensado que las asociaciones vecinales son apéndices silentes de los partidos políticos.
El movimiento vecinal en Ontinyent data del tardofranquismo y como casi todo lo que se movía contra el franquismo, tuvo su impronta política. Se inició, con el miedo propio del momento, con pequeños grupos de jóvenes trabajadores y el apoyo esporádico de algunos universitarios guiados todos por el ansia de lograr la libertad secuestrada. El promotor y muñidor de las células que se iban constituyendo fué el partido comunista con todas sus variantes (leninistas, maoistas, marxistas, etc) y más tarde las incipientes CCOO.
El movimiento vecinal tomó forma a mediados de la década de 1970. El barrio de San Rafael actuó con dinamismo. La izquierda se hizo con la junta directiva dominada por el partido socialista y por el comunista y constituyó el fondo de votos para que el gobierno socialista apoyado por los comunistas lograran la alcaldía.
 Anteriormente las asociaciones de vecinos eran fundamentalmente de barrio y se constituían para organizar su fiesta. Pero con la incursión de la política en los barrios evolucionó la corrupción: con dinero del ayuntamiento se  subvencionaba a las asociaciones porque aportaban votos, como pago por los servicios prestados, modelo hoy tan corriente que ya es costumbre incluir en los presupuestos subvenciones generalizadas a todo el que se reune.
La Associació veïnal El LLombo también tiene su origen, al principio, en organizar su fiesta. Al poco tiempo PSOE y Bloc se hacen con el poder pues es manera de promoción política ... con subvención incluida. Se constituye en modélica asociación reivindicativa, editan su boletín con cierta periodicidad y promueven su fiesta por todo el pueblo. Y estos dias nos enteramos que la Associació no quiere hacer fiestas, precisamente el lado más atractivo de su actividad anual para el resto de Ontinyent, ¡porque el ayuntamiento les ha retirado la subvención!
La asamblea constituida por 30 personas, decidiendo por todo el barrio (2000, 3000, 4000 personas) no quieren fiestas porque no hay subvención. La junta directiva tenía otra salida mucho más digna: presentar la dimisión para los que quieren fiesta la promuevan.
No estaría mal que los partidos políticos del ayuntamiento promocionasen que con la escasez y pobreza se acabaron las subvenciones. Este argumento de gran complejidad para algunos zoquetes lo entendería casi todo el pueblo.
¡Inténtenlo de una vez!

viernes, 7 de mayo de 2010

Inmadurez presupuestaria, elecciones a la vista

El Pleno del Ayuntamiento de Ontinyent del próximo lunes 10 de Mayo debatirá los presupuestos municipales para el 2010. Ya era hora!
La prensa digital comenta la reducción de las inversiones en casi un 50 % respecto al año anterior, mientras se mantiene el gasto corriente y salarios prácticamente igual que el ejercicio 2009. La disminución de ingresos debidos a la crisis económica que estamos padeciendo todos los ontinyentins obliga al ayuntamiento a ajustar sus cuentas, supongo que con la intención de no endeudarse, lo cual es de agradecer.
Sin embargo creo que se ajustaría a la actual situación una disminución, en primer lugar del gasto corriente y a continuación del gasto de personal en la medida que este sea posible. Los 20 millones de € dedicados a estos 2 conceptos representan una pesada obligación para el ciudadano, un gasto, sin posibilidad de generación de riqueza.
La inversión en estructuras aprovechables por la iniciativa privada, sí que generaría riqueza en el corto y medio plazo. Crear nuevas infraestructuras y mejorar las existentes favorece el intercambio y la comunicación. Disminuir gastos para invertir es el modelo existoso de futuro.
Bajo este punto de vista se entiende el voto dividido del Consejo Económico y Social. Ya se sabe que la izquierda representada por CCOO y PSOE quiera que el ayuntamiento se endeude, nada que objetar. El comercio vota a favor de los presupuestos (como las familias representadas en las asociaciones del Consell de Participació Ciudadana) porque se les garantiza que no suben impuestos ni tasas municipales, lo cual es de sentido común en este momento. El voto de los contructores puede ser debido a la falta de dinero público para contratas, lo cual merma posibilidades de trabajo para sus empresas; no deja de ser posición egoista y poco solidaria.
La abstención de ATEVAL y COEVAL llama la atención. La indefinición de las asociaciones empresariales en asuntos de exclusiva competencia empresarial se ha mantenido en una posición ambigüa ante los presupuestos. La posición que adoptan las empresas cuando elaboran sus presupuestos debería ser motivo para definir si los argumentos del ayuntamiento para defender los suyos son suficientes para aceptar una posición crítica, aunque sólo fuere para defender los criterios empresariales de un mercado en crisis económica.
Con estas titubeantes asociaciones de empresas se entiende que los empresarios en Ontinyent hayan gozado de un pobre prestigio.